Paz y Poder

La Naturaleza es la fuente externa por excelencia que proporciona verdadera paz interior al Ser Humano.

Somos seres sensibles y sensitivos en continua interacción con “lo externo”. Todo cuanto nos rodea en  el mundo físico posee una cualidad energética y emite una información que nuestro subconsciente recoge. En un primer grado todo sucede de forma inconsciente pero no por eso deja de tener un efecto sobre nosotros. Dicho de otro modo estamos completamente ligados a la realidad que nos circunda y a merced de todos los colores, olores, sonidos, señales, mensajes, símbolos y arquetipos que expresa.

Si vivimos cerca de la naturaleza esta nos imbuye vida, serenidad y sencillez. Sus cualidades elementales Agua, tierra,  Aire y Fuego aportan bienestar a nuestras emociones y nuestra psyche. Por el contrario si vivimos en una gran ciudad estamos expuestos a multitud de mensajes poco naturales, poco edificantes.

Es una lástima que la Naturaleza sea considerada como un entorno hostil y amenazante para la mayoría de la sociedad civilizada que padece de sensibilidad atrofiada. Estamos lejos de comprender el profundo nivel de comprensión i unión que tienen las culturas indígenas con la Madre Naturaleza.

Conectar con el Alma de la naturaleza es algo más factible de lo que parece. Lo hacemos a diario de forma no consciente. A medida que nos hacemos más conscientes a la información que registramos, podemos ser más selectivos con el tipo de información que queremos manejar. Esto permite  adentrarnos a las capas más sutiles de la realidad y establecer verdaderas interacciones con otros reinos o dimensiones.

Un método simple es permanecer largos ratos (en la natura) en actitud receptiva y contemplativa y así de ese modo nuestro cuerpo y nuestro ser entran en resonancia con la vibración que la Naturaleza emite. Esta emanación nos “activa” desplegando memorias y códigos que hay en nosotros. La nueva información nos eleva y nos recuerda que nosotros somos Naturaleza ante todo y que somos seres poderosamente espirituales.

Gracias a este reconocimiento “inducido” entramos inevitablemente en el espacio sagrado del Ser (la mente se retira) y percibimos la existencia plenamente desde el corazón. Experimentamos la Gracia Divina de vivir recuperando el Paraíso y luego ya no volvemos a ser los mismos de antes, ha habido una apertura de consciencia, una transformación.

Las siguientes afirmaciones no pretenden ser dogmas ni desearíamos que las personas las adoptaran como tal, son experiencias vividas y sentidas que cualquier persona puede experimentar por si misma.

La Naturaleza puede llevarnos a grandes experiencias de unión con El Todo.

La Naturaleza nos recuerda que somos Naturaleza ante todo y nos impulsa a no desfallecer en esta verdad, a aceptarnos tal y como somos.

La Naturaleza está “conectada” y en armonía  24 horas al día 365 días al año.

La Naturaleza goza de felicidad, simplemente vive y se expresa tal cual es.

La Naturaleza nos despierta la sensibilidad que es la percepción desde el corazón.

La Naturaleza vive en el Aquí y el Ahora.

La Naturaleza siempre da y no pide nada a cambio, te permite ser tu mismo, ser natural.

La Naturaleza te permite ser uno con ella.

La Naturaleza nos enseña el camino del corazón y la alegría de vivir.

Estar en contacto con la naturaleza, inevitablemente sana.

“Si  sintiéramos la armonía y la conexión que experimentan el resto de seres vivos, todo nuestro sistema de valores cambiaría por completo”

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