BIENVENIDOS

Mundo Animista es una ventana al mundo de las dimensiones de la naturaleza. Un lugar de compromiso con el verdadero conocimiento que subyace en cualquier nivel de manifestación de la realidad. Un espacio de creación de nuevos paradigmas para la presente transformación y transición planetaria. Un punto de encuentro para todas aquellas personas sensibles a la consciencia de la Madre Tierra.


La cosmovisión animista contiene tanto el mundo observado, o físico, como el no observado, o espiritual. No hay ninguna distinción marcada entre las dos realidades; lo que ocurre en una afecta a la otra.

En la mayor parte del mundo, el animismo se mezcla con las religiones, pero no caigamos en el error, el animismo es anterior a toda religión, creencia o convicción. Es sencillamente la comunión primigenia del ser humano con su alma y con el alma de la naturaleza. Desgraciadamente de esa unión nos hemos ido separando al estructurar y racionalizar todos sus procesos.

Bajo nuestro punto de vista, todo Ser Humano es animista en esencia. Percibimos todas las energías sutiles de la naturaleza y estas ejercen un efecto psíquico sobre  nuestro estado emocional, seamos o no conscientes de ello. Este Blog quiere reivindicar ésta interacción entre dimensiones que existe y ha existido desde los orígenes de la humanidad y que injustamente ha quedado relegada a prácticas y creencias de tribus y pueblos indígenas.

En nuestras tierras tenemos un sinfín de tradiciones de origen animista mal llamadas “paganas”.  Animista es todo aquel que reconoce la vida detrás de la materia, aunque sea a un nivel inconsciente. Ser animista no tiene nada que ver con creencias, rituales extraños, magias y ceremonias.

La mujer que le habla a las plantas es animista pura. Todos los niños sienten a los animales como amigos. Quien pone nombre a su casa o a su coche. Quien sopla el dado para insuflar el numero deseado. Quien se despide de los países, territorios o lugares. Quien recoge una piedra, una concha o una pluma y la guarda como un tesoro. Quien siente al mar como una fuerza especial. Quien adora el canto de los pájaros. Quien sencillamente respeta la naturaleza intuyendo que atentarla es atentar a la vida misma. Quien tira una moneda en un pozo o una fuente……..

Todos ellos, y muchos más ejemplos que podríamos nombrar, son destellos de la naturaleza animista del ser humano aún no revelada o recordada sino amordazada.


Las sociedades tecnócratas y sumamente urbanizadas mantienen al hombre desconectado de su esencia espiritual y por ende animista. El poco contacto directo con la tierra debido al pavimentado suelo de nuestras ciudades y el continuo bombardeo de información superflua al que estamos expuestos nos hacen seres completamente absortos del entorno natural y real en el cual vivimos. Incluso para las sociedades rurales, la naturaleza ya no es ese mundo de interacción armoniosa y cíclica, sino solo un bien de consumo.

Démonos una oportunidad para redescubrir y recuperar el Mundo Animista en el que vivimos

Xavi Callejo

Anuncios